La Ministra de Igualdad, Bibiana Aído, solicitó la retirada de un anunció en el que un hombre no quería separarse de su mujer por las sabrosas croquetas que le preparaba.
Le recomendaría que leyese la revista Cosmopolitan, símbolo por excelencia de la estupidez femenina, o cualquier libro de Almudena Grandes, máster en culos y mollejas, y en este caso sí que le haría un favor a las mujeres prohibiendo su venta. La serie Sexo en Nueva York, junto con los anuncios de compresas, es otro insulto a la inteligencia femenina, y si de verdad se tomase en serio su trabajo tendría que poner fin a su emisión en favor de la salud mental del género que defiende. Sólo por poner unos ejemplos.
Si es que ya se sabe que en las democracias no puede uno añorar las deliciosas croquetas que le prepara su mujer, ni tampoco puede ser ésta razón suficiente para seguir junto a ella. En democracia está prohibido que las mujeres cocinen bien y para su marido, e incluso mal visto que cocinen simplemente, y las parejas sólo pueden permanecer juntas por razones espirituales.
Su Ministerio, si es que sirve para algo, podría ocuparse de arreglar la penosa situación en la que muchos padres se encuentran al separarse. Sí Bibiana, muchos no pueden ver a sus hijos, y hoy mismo se han manifestado para lograr la custodia compartida.
Por cierto, ¿para qué necesitamos un Ministerio de Igualdad teniendo ya un Ministerio de Justicia?
En fin, progres.
