Dublín es una ciudad preciosa, acogedora, muy recomendable, ahora bien, los irlandeses no saben comer. Entrar en un supermercado es una experiencia desagradable, primero por los precios, los alimentos son muy caros, y después porque los productos están todos envasados y listos para comer.
Llevo pocos días en Irlanda, pero si de algo estoy seguro es que comen mierda envasa a precio de manjar. Es el único aspecto negativo que he encontrado por el momento.
Iré escribiendo mis impresiones sobre este bonito país y su gente.